No falla, justo cuando ves en la previsión metereológica que va a llover, no llueve y te pasas el día dando vueltas de un lado a otro cargando con un paraguas que no necesitas. Sin embargo, esto puede acabarse gracias a la idea de Seung Hee Son, que puedes ver en la foto de abajo.
Se trata de un paraguas que puedes doblar y convertir en un bolso y viceversa, así que el uso que le des depende de si está lloviendo o de si necesitas transportar algo.

Realmente parece una buena idea, pero la pregunta es, si sacas el bolso a la calle y de repente empieza a llover, ¿qué haces con lo que llevas dentro? lo cierto es que su utilidad práctica depende de cada situación, pero aun así parece una idea bastante inteligente.

Hasta ahora solíamos pensar que era el simple efecto de un exceso de absorción de agua por parte de la piel. Sin embargo Mark Changizi, un neurobiólogo evolutivo de los laboratorios 2AI de Idaho (Estados Unidos), ha captado la atención de la comunidad científica al postular que en realidad se trata de un ingenioso mecanismo corporal de defensa desarrollado por nuestros ancestros para poder agarrarse mejor a superficies húmedas. En un artículo publicado en la revista Brain, Behavior and Evolution, Changizi explica que las arrugas en la yema de los dedos crean canales que permiten que el agua se drene mientras presionamos nuestros dedos contra una superficie mojada, a la vez que aumenta la superficie de contacto, permitiendo movimientos más ágiles y seguros.


